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NEMESIS DEL MISMO BANDO: ROSAS

Mientras nuestro gran general Justo José de Urquiza se encontraba gobernando Entre Ríos, en Buenos Aires gobernada un caudillo conocido como Juan Manuel de Rosas. Esta figura fue de gran importancia para la historia argentina y es por eso, que le dedicaremos el siguiente artículo.

POR ANTONELLA PURICELLI

JUAN MANUEL DE ROSAS
ENCARNACION EZCURRA

Juan Manuel de Rosas, conocido como el restaurador de las Leyes, fue el estanciero más poderoso de Buenos Aires, y a la vez uno de los gobernadores con más consenso en toda la historia de la provincia. Sin embargo, generó también una alta tasa de oposición, sobre todo desde el interior.

 

Rosas nació en Buenos Aires el 30 de marzo de 1793. Desde pequeño, su vocación se dirigió para el lado de las tareas rurales. Participó activamente en la defensa en el regimiento de Migueletes de Caballería durante las Invasiones Inglesas. Luego, volvió al campo.

 

En marzo de 1813 se casó con Encarnación Ezcurra, quien sería su compañera en la vida y en la política. Tras el casamiento Rosas devuelve a sus padres los campos que les administraba y decide formar su propia empresa. La dirección de sus estancias le dio a Rosas un gran conocimiento sobre la vida y las costumbres de sus peones, por eso luego fue considerado por algunos como un gran administrador.

 

Tras la caída del Directorio, en 1820 Rosas comienza a participar activamente de la política bonaerense. El 8 de Diciembre de 1829 la sala de representantes proclamó a Juan Manuel de Rosas gobernador de Buenos Aires otorgándole las el título de Restaurador de las Leyes y facultades extraordinarias, esto es, la facultad de dictar las leyes que creyese necesarias sin necesidad de consultar con la Legislatura.

 

La mayoría de sus medidas políticas se encontraban dirigidas hacia el beneficio de Buenos Aires. Acompañaban a Rosas en el poder los grupos dominantes porteños que no estaban dispuestos a compartir las rentas de la aduana con el resto de las provincias. El restaurador les garantizaba el orden y la disciplina social necesarios para desarrollar sus actividades económicas.

 

Rosas es considerado por muchos como un tirano debido a su perpetuación en el poder. Sin embargo, él se excusaba en que cada año presentaba la renuncia y no se la aceptaban. De todas maneras, sus formas de organizar la nación pueden considerarse discutibles, en el mejor de los casos.

 

Durante este primer mandato (1829-1832), se realizaron muchos pactos con otras provincias federales para acabar con los unitarios, siendo el más importante el Pacto Federal, firmado en 1831 por Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.

 

El equilibrio formado por estos pactos se fracturó, mayormente, debido a la política de Rosas de demorar la organización constitucional argumentándose en que esta seria derrocada como había sucedido con la anterior Constitución Unitaria. Sin embargo, lo más probable es que haya sido una estratagema para poder continuar gobernando con todo el poder que tenía por ser el gobernante de la provincia más significativa de la Nación. Poder que recibía por estar en control del Puerto y tener la Representación de las Relaciones Exteriores.

 

Ya en 1832 Rosas fue reelecto como gobernador de Buenos Aires; exigió que se le renovaran las facultades extraordinarias. La sala de representantes se opuso y Rosas renunció y en su lugar fue electro Juan Ramón Balcarce.

Durante este tiempo (antes de su segundo mandato) continuo con sus “campañas al desierto”, en las cuales buscaba llegar a acuerdos con los indios. Mientras tanto, Encarnación Ezcurra contribuyó de manera decisiva a crear un clima de gran inestabilidad favorable a los intereses de Rosas. Debido a los conflictos que se estaban ocasionando en Buenos Aires, la Legislatura le pidió volver al poder, esta vez concediéndole la suma del poder político, es decir, la concentración de atribuciones legislativas y judiciales en el Poder Ejecutivo. Para esto, Rosas demando que hubiera en plebiscito convalidando la suma del poder público, es decir que la gente votara si aceptaba esta medida. Si bien la mayoría votaron positivamente, las votaciones entonces no eran nada como ahora. La gente firmaba con una X, no se llevaban conteos de cuanta veces votaban, era voto cantado y no obligatorio, se presionaba a la gente para votar de cierta manera, debido a que muchos eran analfabetos es posible que se hayan falsificado las firmas. Así inicio el segundo mandato de Rosas (1835-1852), con un poder ilimitado del que hizo un gran uso.

 

Para reinstaurar el orden, hizo una fuerte persecución a los opositores a su gobierno; impuso el uso obligatorio de la divisa punzó, tomó control de los medios de comunicación, generó la Ley de Aduanas, que protegía a las materias primas y productos locales, prohibiendo en algunos casos y gravando con altos aranceles en otros el ingreso de la mercadería importada que pudiera perjudicar a la producción nacional. La Ley favoreció a las provincias pero sobre todo a Buenos Aires que aumentó notablemente sus ingresos aduaneros. También debió enfrentar a numerosos sectores opositores desde el interior del país, como los Libres del Sur y la Coalición del Norte. A su vez, tuvo conflictos con el exterior; debió soportar dos bloqueos por parte de las potencias europeas. Si bien fue capaz de continuar gobernando a partir de esto, su mandato llego a su fin en la Batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, contra el Ejercito Grande liderado por Urquiza (más información en LINK). Luego de su derrota, Rosas presento su renuncia y se embarcó en el buque de guerra CONFLICT hacia Inglaterra, donde se instaló en una chacra, cerca de Southampton, dedicándose a tareas rurales hasta su muerte el 14 de marzo de 1877 (84 años).

 

Este caudillo empresario federal causo mucha controversia en la historia argentina. Queda en cada uno observar sus modos de accionar y pensar según la información que se tiene hasta el día de la fecha y determinar según la moral de cada uno si fue un tirano o un gran líder.

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