
Generación del 37': aliados contra Rosas





Urquiza no fue el único en contra del caudillo Rosas. La generación del 37’, grupo de intelectuales, se unieron a esta batalla contra la tiranía rosista.
Por Antonella Puricelli
Juan Manuel de Rosas, un importante caudillo federal, fue unos de los gobernadores de Buenos Aires más controversiales de la historia argentina (para más información visite LINK). Durante sus dos mandatos (1829-1832 y 1835-1852), generó tanta admiración como desagrado. A pesar de nunca haber llegado a ser presidente de la nación oficialmente, al gobernar la provincia más importante de la Confederación claramente tenía una enorme cantidad de poder. Tanto así, que tenía bajo su responsabilidad el puerto de Buenos Aires y, por esto, se le fueron otorgadas la representación de las Relaciones Exteriores de la Confederación. Con este poderío, tomo ciertas medidas que no fueron de agrado para varios sectores, incluyendo a Justo José de Urquiza y a un grupo de intelectuales conocido como la Generación del 37’. Entre estas medidas se encontraba la prohibición de la libre navegación de los ríos interiores (Río Paraná), medida que perjudicaba indiscutiblemente a las provincias del Litoral, entre ella Entre Ríos. Esta fue una de las razones por la cual Urquiza se puso en contra de Rosas enfrentándose a este caudillo en la Batalla de Caseros (para más información visite LINK), a pesar de ser ambos del mismo bando, federales.
Pero ya dijimos antes que Urquiza no fue el único que se encontraba en desacuerdo con las políticas de Rosas. La Generación del 37’ se propuso como superadora de las dos facciones en discordia (unitarios y federales), tomando los aciertos de cada una y dejando de lado los aspectos negativos. Esta elite intelectual se formó hacia mediamos de 1830 (de ahí el nombre), entre cuyos miembros más destacados podemos mencionar Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi, Vicente Fidel López, Félix Frías, Juan María Gutiérrez y Miguel Cané. La mayoría de sus integrantes se encontraban refugiados en el exilio en Montevideo. Sus ideas estaban inspiradas en el socialismo de Saint Simón (en el que la sociedad es capaz de regenerarse a sí misma, educarse y ordenarse) y en el Romanticismo liberal francés (corriente estética del siglo XIX que busca rastrear el origen de la identidad nacional); ponían especial hincapié en la idea de libertad como principio fundamental. Todas estas ideas eran contrarias al modelo político rosista y, por eso, es que fundaron la Asociación de la Joven Generación Argentina, que organizo la oposición a Rosas en el Interior.
ESTEBAN ECHEVERRIA
Esteban Echeverría fue un escritor quien cuando tenía aproximadamente 20 años, completó su educación en Europa. Esto contribuyó a que se familiarizara con las tendencias literarias ideológicas en boga, formara una sólida cultura de carácter enciclopédico y asimilara infinidad de obras en francés e inglés. Con todas estas ideas, retorna a su ciudad natal (Buenos Aires) en 1830, introduciendo al romanticismo europeo y al liberalismo político. El mismo publica tres libros en verso sobre estas cuestiones. Cabe mencionar que posteriormente continúa sus estudios en sociología y economía americanas y en estética literaria. Es Echeverría quien funda el reemplazo del Salón Literario, fundado en 1837 donde se leen trabajos, se diserta y discute siendo clausurado por Rosas quien también persigue a sus afiliados y es por esa razón que muchos terminaron exiliados en países limítrofes. Este reemplazo es una sociedad secreta, la Asociación de Mayo, a la manera de la Joven Italia, de Mazzini.
Echeverría veía a Urquiza como el único capaz de terminar con el régimen rosista. Le escribía a Urquiza en estos términos: "Debe ponerse al frente de un partido único y nacional que represente a la religión social de la patria representada en la bandera de Mayo. Nos asiste un convencimiento de que nadie en la República Argentina está en condición más ventajosa que Vuestra Excelencia para ponerse al frente de ese partido nacional y promover con suceso la fraternidad de todos los argentinos".
JUAN BAUSTISTA ALBERDI
Otra figura importante de este grupo fue, Juan Bautista Alberdi, un político, jurista, y escritor argentino, quien es parte del Salón Literario y en Asociación de Mayo y, a fines de 1838, emigra a Montevideo (hasta 1843), por propia voluntad, según declara. En la vecina orilla ejerce el derecho y el periodismo; interviene en la redacción de varios periódicos y escribe sus dos grandes obras: Revolución de Mayo y El gigante Amapolas. Luego de la caída del régimen rosista, todos los intelectuales de la elite -y sobre todo, Juan Bautista Alberdi- jugaron un papel fundamental en la organización de la nación. "Una nación -había dicho Alberdi- no es una nación sino por la conciencia profunda y reflexiva de los elementos que la constituyen." Y añadía: "Es preciso, pues, conquistar una filosofía para llegar a una nacionalidad".
DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO
Domingo Faustino Sarmiento, a pesar de estar alejado físicamente de La Generación del 37’, se reconoce como un integrante más y contribuyó considerablemente al grupo, interesándose mayoritariamente con temas relacionados a la educación. La base de sus ideas sobre la educación se encuentran en sus obras “Educación Popular” y “El facundo: civilización y barbarie”. Para ello, recabó información sobre diferentes sistemas educativos en varios países. Para él, educación popular equivalía a educar a todo el pueblo: una tarea prioritaria para la construcción de la nación: entendía a la educación como igualador de las condiciones del ser humano y volante de la maquinaria social.
Si bien Urquiza no fue miembro de este grupo, Alberdi y Sarmiento se encontraban a favor de él como puede apreciarse en las “Cartas quillotanas de Alberdi” y “Las ciento y una de Sarmiento”, en las cuales proyectan sobre Urquiza la forma correcta en que debe organizarse la Nación. Alberdi también escribe las “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, que hace llegar a Urquiza, a quien apoya activamente. Estas Bases luego fueron la fuente privilegiada de los constituyentes que redactaron la Constitución meses después de la caída de Rosas.