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En el frente de las batallas

Ademas de ser un gran empresario, Urquiza fue un muy buen general. A continuación, algunas de las batallas más importantes en la historia argentina.

por Antonella Puricelli

BATALLA DE CASEROS (1852)

  La batalla de Caseros tuvo lugar el 3 de febrero de 1852, enfrentándose el ejército de la Confederación Argentina al mando de Juan Manuel de Rosas, Encargado de las Relaciones Exteriores contra el Ejército Grande, compuesto por fuerzas del Brasil, el Uruguay y las provincias de Entre Ríos y Corrientes, liderado por el gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, quien se había sublevado contra Rosas el 1º de mayo de 1851 cuando lanzó el llamado Pronunciamiento de Urquiza, aceptando la renuncia que periódicamente Rosas presentaba, y le era rechazada, sobre el manejo de las relaciones exteriores.

  La batalla duró 6 horas y se desarrolló en la estancia de la familia Caseros, situada en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, actualmente el campo de batalla se encuentra en los terrenos del Colegio Militar de la Nación.

  La batalla culminó con la victoria del Ejército Grande y la derrota de Rosas, que deja de dicha forma el gobierno de la provincia de Buenos Aires y se exilia en Europa.

Después de Caseros, Urquiza entró en Buenos Aires, instalando su cuartel general en la quinta de Palermo (perteneciente a Rosas) y Designo como gobernador provisional a Vicente López y Planes. En ese mismo lugar, el 6 de abril de 1852, reunido con los representantes de Buenos Aires, Corrientes y Santa Fe, se le es otorgado a Urquiza la dirección de las relaciones exteriores. También invocaron, en San Nicolás de los Arroyos, a los gobernadores de todas las provincias para convocar a un congreso general para organizar al país.

 

BATALLA DE CEPEDA (1859)

  El 23 de octubre de 1859 tuvo lugar la batalla de Cepeda entre los ejércitos de Buenos Aires y de la Confederación, comandados por los generales Bartolomé Mitre y Justo José de Urquiza respectivamente. Más allá de los nombres, se enfrentaban dos proyectos de país, que desde la caída de Juan Manuel de Rosas, en 1852, había tomado la forma de la segregación porteña y el desconocimiento de la Constitución Nacional sancionada en 1853 en San Nicolás.

  Hacia abril de 1859, el Congreso de los confederados ordenó a Urquiza a reincorporar a través del diálogo o las armas al territorio bonaerense. Del lado porteño, se dispuso la invasión de Santa Fe, a cuyo cargo se encontraba el jefe militar, Bartolomé Mitre.

  Finalmente, el 23 de octubre de 1859, la suerte le sonrió al numeroso ejército confederal, que sorprendió a las fuerzas porteñas, las venció y persiguió hasta Buenos Aires. Tras la batalla, se iniciaron las negociaciones que culminaron con la firma del Pacto de Paz y Unión en San José de Flores, que puso fin la segregación de la provincia de Buenos Aires e inició el proceso de su reincorporación a la Confederación Argentina.

BATALLA DE PAVON (1861)

  El 17 de septiembre de 1861 tuvo lugar la batalla de Pavón entre las fuerzas porteñas, comandadas por el general Bartolomé Mitre, y las tropas de la Confederación Argentina, al mando del general Justo José de Urquiza. En un combate dudoso, Urquiza retiró sus tropas, aun teniendo superioridad numérica.

  Para Julio Victorica, Pavón fue una batalla enmarcada en un contexto de comunicaciones previas a la batalla entre dos generales que deseaban negociar, Urquiza y Mitre. El primero no estaba motivado para presentar batalla, y al parecer Mitre garantizó al general entrerriano que sus propósitos eran respetar la Constitución nacional y no hostilizar a la provincia de Entre Ríos. Con estas garantías, Urquiza decidió retirarse del campo de batalla. Victorica rechaza una interpretación peyorativa de la actitud del general entrerriano, equiparando esta actitud de Urquiza a la del general José de San Martín después de la conferencia de Guayaquil con Simón Bolívar.

  A su vez, Isidoro J. Ruiz Moreno aporta una serie de elementos sugestivos para la comprensión de Pavón: el distanciamiento entre el presidente Derqui y el gobernador entrerriano y ex presidente Urquiza, alimentado por la necesidad del primero de despegarse de la influencia que sobre él ejercía el vencedor de Caseros; las negociaciones celebradas entre Derqui y Mitre durante la visita del primero y de Urquiza a Buenos Aires el 9 de julio de 1860, apuntando al fortalecimiento del partido Liberal no sólo en Buenos Aires sino en el resto de la Confederación; los escasos móviles que Urquiza tenía para intervenir militarmente contra las fuerzas de Buenos Aires, apatía potenciada por su distanciamiento de Derqui, su escaso interés en abandonar la tranquilidad de su residencia en Paraná por una lucha cuyo objetivo no percibía con claridad, y por el descubrimiento a través de algunas cartas del doctor Mateo Luque dirigidas al presidente Derqui, que mostraban que el Congreso de la Confederación trabajaba para robustecer la influencia del presidente de la Confederación en desmedro de su persona. Todos estos elementos contribuyeron a desmoralizar a Urquiza, quien, ante la sospecha en plena batalla de un nuevo entendimiento entre Mitre y Derqui, optó por retirarse sin definirla

  La victoria de Pavón fue para los porteños, que extenderían su dominio a todo el país. La batalla de Pavón suscito polémicas y especulaciones que aún perduran, pero al margen de las interpretaciones sobre los entretelones de la batalla, lo cierto es que Pavón abrió el camino a la organización nacional y puso fin a la separación entre la Confederación Argentina y la provincia de Buenos Aires, producida en 1852.

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