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Lo que se comía en la época de Justo José de Urquiza

Las tradiciones en Argentina fueron cambiando a lo largo de los años. Uno de las maneras de dar cuenta de estos cambios son las comidas. La casa de Urquiza, la Estancia San José,  no es diferente al resto en ese aspecto. Las tradiciones de entonces difieren bastante de la actualidad.

Por Antonella Puricelli Ruiz

   Las comidas suelen ir cambiando a lo largo del tiempo. Sin embargo, hay ciertas características o platos que están siempre presentes en nuestra sociedad. Las cocinas, por lo tanto, ocupan un lugar muy importante en cualquier casa. Pero en especial, en la de nuestro gran general Justo José de Urquiza, quien fue conocido por realizar diferentes y varios banquetes o reuniones. Entonces, las cocinas debían encontrarse equipadas para poder llevar a cabo semejantes cantidades de comida. Sin mencionar que, a diferencia de lo que sucede hoy en día, las comidas diarias en ese momento eran compartidas entre gran cantidad de gente: los numerosos hijos de Urquiza y Dolores (y tantos otros), el personal y servicio (quienes, si bien no comían a la par de ellos también debían contarse al momento de cocinar), y las siempre presentes visitas a su casa, El Palacio. Estas visitas, generalmente, otros empresarios, políticos extranjeros, familia o amigos de familia, solían quedarse durante semanas sino meses. Entre todas estas personas, sumaban entre 30 y 40 personas para comer diariamente. El encargado de dar los menús diarios era Urquiza mientras que la encargada de supervisar que se llevaran a cabo era su esposa, Facunda Dolores Costa Brizuela.

 

   Las comidas típicas de la época eran pucheros criollos, pucheros criollos agridulces (a los cuales les agregaban frutas), guisos, y una comida muy parecida a lo que hoy conocemos como locro. Se utilizaban muchos las verduras y hortalizas ya que la casa contaba con muchas plantaciones. El plato principal que se comía cuando recibían invitados importantes era el asado con cuero.

   Como mencionado previamente, las cocinas tenían todo lo necesario para servir a una enorme cantidad de personas. La cocina, de hierro y con detalles en bronce, funcionaba a leña, constaba de cinco hornallas y tres hornos. Fue de alta tecnología para la época, ya que permitía con el mismo fuego, cocinar comidas diferentes. Tiene a su vez en las tapas de los hornos reguladores de entrada de aire, lo que le permitía aumentar o disminuir la combustión, y por consiguiente graduar cada cocción a la temperatura deseada.   Además, en la estancia San José, contaban con una instalación de agua corriente. Esto merece una especial mención ya que esta fue la primera casa en toda la Argentina en contar con esta innovación.  En la casa, a su vez,  contaban con una panadería propia. Una de las máquinas utilizadas era la sobadora, que estiraba todas las masas incluyendo las pastas. Cabe mencionar que un regalo muy común en la época eran las soperas, inscribiendo el nombre de la persona que lo regalaba en ellas.

A partir de esto, podemos observar ciertas diferencias y similitudes con nuestro modo de preparar comidas hoy en día. Pero lo que siempre estará presente es ese sentimiento de bienestar que viene acompañado de compartir las comidas con nuestros seres queridos.  -

Cocina a leña que se puede encontrar en el Palacio San José.

En esta imagen, se puede observar las tapas de las soperas inscriptas. En el museo (palacio) ya no quedan las soperas, sino que solo las tapas.

Puchero Criollo

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